viernes, 17 de junio de 2011

La Casa árabe: Debate sobre fotoperiodismo en Oriente Medio

 
El pasado jueves 8 de junio, la Casa Árabe de Madrid celebró, en el marco de PhotoEspaña 2011, un debate sobre fotoperiodismo en Oriente Medio. La mesa redonda reunió a tres reconocidos periodistas: Manoocher, Javier Bauluz y Geert Van Kesteren para intercambiar opiniones de la situación que atraviesa esta profesión en la actualidad. La tertulia estuvo presentada y mediada por Gema Martín Muñoz, directora general de La Casa Árabe.

El telón de fondo de la charla fueron las recientes revoluciones árabes, que trajeron como colación preguntas del tipo: ¿qué valor tiene hoy en día el trabajo del fotógrafo profesional que se desplaza en busca de imágenes sobre los últimos acontecimientos?, ¿la democratización de las nuevas tecnologías, que permite a blogueros y ciudadanos de a pie retratar hechos en tiempo real, ha modificado la profesión de fotoperiodista?, ¿estamos ante el fin de esta profesión, o sin embargo existen unas nuevas metas dentro de ella?.

Con la globalización y las nuevas tecnologías se está produciendo un cambio general en la profesión, eso es algo indudable, y una región clave en la que esto está quedando reflejado es Oriente Medio, donde se han ido acumulando conflictos durante más de 100 años.

El papel de las redes sociales como Twiter o Facebook está siendo muy importante, ya que se han convertido en instrumentos de comunicación empleados también para la movilización de masas.

A través de ellas, los fotógrafos consiguen un directo real, colgando imágenes y narración. De hecho, en ocasiones son los únicos medios que posibilitan dotar al ciudadano de información, un ejemplo es la revolución que se está viviendo en Siria.

Abrió el debate Manoocher Deghati, fotoperiodista iraní y jefe de fotografía para Oriente Medio de Associated Press en El Cairo. Deghati afirma que en este momento estamos viviendo un periodo de cambio muy importante y positivo, “la facilidad de acceso directo que hay ahora era un sueño cuando nosotros trabajábamos”, afirmó.

La consecuencia se refleja de manera directa en las revoluciones que están ocurriendo en ciudades como Egipto, Libia o Siria, “esto es el resultado de las nuevas tecnologías, de Internet, aunque no todo es positivo. También, existe el riesgo de que salga información falsa, ¿quién y cómo puede verificarse esta información?, y aquí es dónde reside el gran problema de este periodo de revolución de la información”, concluyó el fotoperiodista iraní.

Javier Bauluz, fotoperiodista y director del periódico online Periodismo Humano, es bastante crítico con los medios de comunicación y la situación actual de la profesión, “cuanta más tecnología y a coste más bajo, menos fotógrafos envían a los lugares de interés informativo. Los fotógrafos de ahora están cobrando menos de lo que cobrábamos nosotros hace 20 o 30 años”.

En cuanto a las presentes revoluciones, tanto en Oriente Medio, como en España con el 15-M, lo que ocurre es que hay un cabreo generalizado, llevado a cabo gracias a las redes sociales y su poder de convocatoria. “Pero los medios de comunicación no están actuando bien, el todo por la pasta se ha contagiado, y así no cumplen su función social”, reivindica Bauluz.

“El fotoperiodismo es un arte y una medida del nivel de democracia” dijo el fotoperiodista holandés Geert Van Kesteren, con gran reconocimiento por sus trabajos sobre Iraq y los refugiados iraquíes. Asimismo, argumenta que hay que depurar esta profesión y que no se debe enseñar sólo el horror y la muerte. “Lo que hay que hacer es cavar en lo más hondo, llegar al por qué, a lo que hay debajo, y contrastar las millones de interpretaciones, no sólo hay una verdad. Y la gente se da cuenta de este gran poder que tienen las imágenes y que deben estar sustentadas por el verdadero periodismo”, cerró en su ponencia el fotoperiodista holandés.

En definitiva, el fotoperiodismo se encuentra ante un nuevo desafío que afrontar, puesto que ha perdido el monopolio de la información que tenía hace años. Antes gozaba del protagonismo para mostrar realidades, pero lo que importa es que se muestren diferentes ángulos de la vida cotidiana de cada país y sociedad, estén o no viviendo una situación de conflicto. Cosa que muchas veces se ignora por el afán de que aparezca lo espectacular, LO QUE VENDE.

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